
El desempeño de la mujer y su rol en la sociedad ha sido blanco de muchas críticas de parte de hombres e incluso de mujeres. En diversas culturas y sociedades es bien sabido que las mujeres se desempeñan en diferentes actividades; por cierto, en todas las ocasiones estando a la altura de sus compromisos. En la cultura occidental la labor de una mujer no iba más allá de las actividades que suponia un hogar, en la exitosa sociedad de la antigua grecia algunas mujeres se destacaban como figuras públicas, independientes y en algunos casos influyentes en dicha sociedad, sin embargo más allá de esta sociedad y modestamente en la China, tuvimos que pasar por cientos de años para dejar de ver a aquellas mujeres quienes motivadas hacia otro tipo de actividades sufrian las consecuencias de sus actos; algunas eran apartadas completamente de la vida social, mientras que otras eran torturadas y finalmente muchas lamentablemente perdieron la vida.
Hoy en dia la mujer goza de libertad en muchos aspectos que indudablemente antes no gozaba, y han demostrado un papel completamente relevante en la adaptación y evolución de la sociedad, sus actividades y nuestra existencia como especie. Es probable que para la mayoria de los hombres aceptamos y reconocemos la cualidad de la mujer y sus talentos innatos. Bastante que han demostrado sus destrezas rompiendo barreras y llegando a ocupar cargos de liderazgo. Sin embargo en todas las actividades de desempeño físico, el hombre aún siente cierta ventaja frente a la mujer. En este tipo de actividades físicas se encuentra una que ha estado en discusión probablemente desde los inicios de la revolucionaria liberación sexual, una competencia sana y su lucha por el reconocimiento del ganador del trono. En términos humanos la discusión se crea por cuestionarnos entre hombres y mujeres: ¿QUIEN GANA LA CORONA COMO AMANTE SEXUAL EN POTENCIA? (¿Quíen es el sexo dominante desde el punto de vista del acto sexual?).
Podemos responder a esta pregunta o al menos tratar de responderla tomando una posición empírica-analítica. Varios estudios se han realizado por diferentes investigadores en diferentes paises en aspectos que conciernen al acto sexual. Y es sorpresa para los hombres encontrarnos con resultados de dichos estudios para nada alagadores acerca de nuestro desempeño como amantes sexuales. Estudios de la Universidad de Chicago revelan que entre el 22 y el 28 por ciento de mujeres de diferentes edades son incapaces de llegar al orgamos durante relaciones sexuales y aún más preocupante es que casi el 70 por ciento de las mujeres no llega al orgasmo solo con la penetración (según la sexóloga Lou Paget). Es una cifra escandalósamente elevada, conociendo el hecho de que el sexo es una de las actividades más importantes practicadas - al menos en teoría - por un ser humano. Éstas cifras nos hacen suponer una realidad para nada irrelevante en el funcionamiento sexual de un hombre heterosexual. Supongamos que los estudios revelaran lo contrario, es decir en este caso seria el hombre en su mayoria incapaz de llegar al orgasmo. Imaginamos que si después de un intenso estudio se evidenciara que el problema no es patológico, habría que culpar al psicológico. De ser así inmediatamente habría mucha presión en la mujer y su desempeño en la cama frente a un hombre. Ahora bien, la realidad es todo lo contrario, la mujer en este caso es la que sufre de dichos “males”, y ya saben que en su mayoria el factor psicológico es el culpable. Entonces nos preguntamos ¿de quíen es la culpa?, ¿es necesario encontrar a un culpable? Y si lo vemos como un problema ¿hay que encontrarle solución?. No hay la menor duda que para la mujer es un problema, y muchas en su ánimo de encontarle solución a este problema han optado por una estrategia sorprendente, han evolucionado sus conductas sexuales motivadas en superar la negativa de no poder disfrutar esa sensación extrema de placer llamada orgasmo. Se sorprenderán a qué nos referimos con esa “práctica evolutiva”, una práctica que no es novedad ya que hemos escuchado de ella en muchas oportunidades, y realmente se ha discutido entre hombres los diversos objetivos por los cuales una mujer aprendió a utilizar dicha práctica. Pues a sorpresa de muchos, un estudio reciente llevado a cabo por invenstigadores británicos revelan que un 80 por ciento de las mujeres finge en la cama. Esto no es novedad como venimos argumentando, pero es sorpredente el porcentaje, y si bien la muestra del estudio son apenas de 71 mujeres entre 18 y 48 años de edad, y existe la posibilidad -no sabemos que tan probable - de que según la raza y/o cultura varie el porcentaje; no deja de ser una cifra alarmante. Hasta ahora, aun lo increíble es la frecuencia de mujeres que han adoptado esta práctica, pero la razón es aún más interesante. El 92 por ciento de este estudio muestra que las mujeres fingen con el fin de estimular la autoestima de su hombre y hacerlo sentir más confianza en su práctica sexual. Un 66 por ciento admiten utilizar quejidos y gemidos para acelerar la eyaculación de su pareja y un 79 por ciento gritó para fingir un orgasmo. Estos últimos dos grupos de mujeres que fingen excitación y orgasmos para estimular la eyaculación de su compañero evidencia insatisfacción, aburrimiento, posible maltrato o todas las anteriores o ninguna de éstas. Pero ese 92 por ciento que lo hace para estimular la confianza de su pareja, demuestra esa estrategia que pretende de alguna manera elevar el desempeño sexual del hombre con el objetivo de mejorar la estimulación y finalmente lograr el orgasmo femenino. Pero esta es solo una hipótesis bien intencionada, tal vez muy lejos de la realidad, y que no evitará responsabilizar al hombre como perpetuador de todo un número creciente de mujeres imposibilitadas en conocer los deleites de un orgasmo. Asi que hombres y mujeres, juntos unámonos para combatir este grave problema mundial que deja a la mujer indudablemente con la merecedora corona como sexo dominante hasta ahora por la incapacidad de hombres de satisfacer debidamente a su pareja. Definitivamente en este caso no siempre ser el más fuerte es el vencedor en la vida salvaje.
Podemos responder a esta pregunta o al menos tratar de responderla tomando una posición empírica-analítica. Varios estudios se han realizado por diferentes investigadores en diferentes paises en aspectos que conciernen al acto sexual. Y es sorpresa para los hombres encontrarnos con resultados de dichos estudios para nada alagadores acerca de nuestro desempeño como amantes sexuales. Estudios de la Universidad de Chicago revelan que entre el 22 y el 28 por ciento de mujeres de diferentes edades son incapaces de llegar al orgamos durante relaciones sexuales y aún más preocupante es que casi el 70 por ciento de las mujeres no llega al orgasmo solo con la penetración (según la sexóloga Lou Paget). Es una cifra escandalósamente elevada, conociendo el hecho de que el sexo es una de las actividades más importantes practicadas - al menos en teoría - por un ser humano. Éstas cifras nos hacen suponer una realidad para nada irrelevante en el funcionamiento sexual de un hombre heterosexual. Supongamos que los estudios revelaran lo contrario, es decir en este caso seria el hombre en su mayoria incapaz de llegar al orgasmo. Imaginamos que si después de un intenso estudio se evidenciara que el problema no es patológico, habría que culpar al psicológico. De ser así inmediatamente habría mucha presión en la mujer y su desempeño en la cama frente a un hombre. Ahora bien, la realidad es todo lo contrario, la mujer en este caso es la que sufre de dichos “males”, y ya saben que en su mayoria el factor psicológico es el culpable. Entonces nos preguntamos ¿de quíen es la culpa?, ¿es necesario encontrar a un culpable? Y si lo vemos como un problema ¿hay que encontrarle solución?. No hay la menor duda que para la mujer es un problema, y muchas en su ánimo de encontarle solución a este problema han optado por una estrategia sorprendente, han evolucionado sus conductas sexuales motivadas en superar la negativa de no poder disfrutar esa sensación extrema de placer llamada orgasmo. Se sorprenderán a qué nos referimos con esa “práctica evolutiva”, una práctica que no es novedad ya que hemos escuchado de ella en muchas oportunidades, y realmente se ha discutido entre hombres los diversos objetivos por los cuales una mujer aprendió a utilizar dicha práctica. Pues a sorpresa de muchos, un estudio reciente llevado a cabo por invenstigadores británicos revelan que un 80 por ciento de las mujeres finge en la cama. Esto no es novedad como venimos argumentando, pero es sorpredente el porcentaje, y si bien la muestra del estudio son apenas de 71 mujeres entre 18 y 48 años de edad, y existe la posibilidad -no sabemos que tan probable - de que según la raza y/o cultura varie el porcentaje; no deja de ser una cifra alarmante. Hasta ahora, aun lo increíble es la frecuencia de mujeres que han adoptado esta práctica, pero la razón es aún más interesante. El 92 por ciento de este estudio muestra que las mujeres fingen con el fin de estimular la autoestima de su hombre y hacerlo sentir más confianza en su práctica sexual. Un 66 por ciento admiten utilizar quejidos y gemidos para acelerar la eyaculación de su pareja y un 79 por ciento gritó para fingir un orgasmo. Estos últimos dos grupos de mujeres que fingen excitación y orgasmos para estimular la eyaculación de su compañero evidencia insatisfacción, aburrimiento, posible maltrato o todas las anteriores o ninguna de éstas. Pero ese 92 por ciento que lo hace para estimular la confianza de su pareja, demuestra esa estrategia que pretende de alguna manera elevar el desempeño sexual del hombre con el objetivo de mejorar la estimulación y finalmente lograr el orgasmo femenino. Pero esta es solo una hipótesis bien intencionada, tal vez muy lejos de la realidad, y que no evitará responsabilizar al hombre como perpetuador de todo un número creciente de mujeres imposibilitadas en conocer los deleites de un orgasmo. Asi que hombres y mujeres, juntos unámonos para combatir este grave problema mundial que deja a la mujer indudablemente con la merecedora corona como sexo dominante hasta ahora por la incapacidad de hombres de satisfacer debidamente a su pareja. Definitivamente en este caso no siempre ser el más fuerte es el vencedor en la vida salvaje.
Jon Bach
(Revista Cambio: artículo "Estudio Revela que 80 por ciento de mujeres finge en la cama")
Hola visite tu blog http://jonbachw2.blogspot.com y me resulto muy agradable, tienes información muy interesante, me encantaría que intercambiáramos links con una red de blogs que administro y de esta manera ayudarnos mutuamente a difundir nuestras páginas.
ResponderEliminarespero tu gentil respuesta.
muchos saludos
Franck
rogernad08@gmail.com